Es increíble cómo como fotógrafos siempre estamos buscando nuevas maneras de sacar imágenes y sobre todo de impactar a aquellos que las ven. Al fin y al cabo, sacamos fotos para nosotros mismos, por el amor a la fotografía y a ver el mundo de cierta manera y respondiendo a cierta estética, es una manera que tenemos de dar sentido al mundo. Por otro lado, no solo sacamos fotos para nosotros mismos, sino para compartir esa visión con otras personas, intentar llamar su atención y siempre hay una parte de nosotros que busca impactar y crear una diferencia.

Es aquí donde entra el efecto zooming. Este efecto es espectacular y da movimiento a nuestras fotografías de una manera que no deja de llamar la atención. Si habéis visto fotografías donde el sujeto está en foco y centrado en la imagen y todo alrededor se ha convertido en una serie de líneas convergentes – recuerda un poco a las líneas que dibujan en los mangas cuando los protagonistas están sorprendidos – sobre el centro de la imagen.

 

¿Qué necesito para sacar fotos con este efecto?

Lo principal es tu cámara réflex, una lente de focal variable y quizás un trípode. De este modo tendremos que trabajar en modo manual, así como con una lente que nos permita cambiar nuestro <<zoom>>, es decir, nuestra distancia focal y que así podamos cambiarla para crear una suerte de líneas de fuga, que son las que darán movimiento a la imagen.

En cuanto al trípode, no es imprescindible pero sin duda nos ayudará en este caso, porque la velocidad de disparo tiene que ser muy baja, así que todo lo que ayude a reducir trepidaciones y movimientos de la cámara será bienvenido.

 

¿Cómo se consigue este efecto?

  1. Lo primero sería decidir cuál es el sujeto de nuestra imagen, recordad que en este tipo de efecto el sujeto tiene que estar totalmente centrado en el encuadre.
  2. Elige un diafragma cerradofs altas – por dos motivos: uno, evitar que la fotografía se queme porque la velocidad de obturación va a ser baja. Dos, para ayudar un poco a que la imagen central esté mejor enfocada, pues la profundidad de campo será menos variable.
  3. Elige una velocidad de obturación lenta. Debido a que queremos que se registre movimiento, tendremos que utilizar velocidades de disparo bajas tirando a un segundo o dos, dependiendo de la luz con la que trabajéis, será cuestión de ir probando poco a poco, ensayo y error amigos.
  4. Mientras el obturador está abierto, la idea es que acerquemos o alejemos el zoom del sujeto de nuestra imagen de modo que el movimiento de cambio de profundidad de campo se registren como líneas convergentes sobre el sujeto.

 

Algunos consejillos

  1. Lo mejor es fotografíar en condiciones de baja luz, tan solo para compensar un poco los tiempos de exposición y poder evitar así que se nos quemen las imágenes.
  2. Lo más habitual con esta técnica es ir de focales más cortas a las más largas – por ejemplo, empezar en 20mm e ir subiendo hasta los 70mm. Pero como todo en fotografía, no es una condición indispensable, sentiros libres de probar y experimentar con ambas maneras de trabajar este efecto y decidid cuál es la que más os gusta – en general y para algún caso en particular.
  3. Puedes añadir luces externas para darle un poco más de espectacularidad a la imagen, o para resaltar y llamar más la atención sobre el sujeto de la misma. Recuerda que la atención y la mirada siempre se dirigen a las zonas de mayor luz de una imagen, así que, ¿por qué no aprovecharlo?

Y eso es todo, ahora solo te queda coger tu cámara y empezar a probar. ¡No te olvides de comentar si has puesto en práctica este efecto y compartir los resultados en los comentarios!

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