Cuando empecé a practicar con mi cámara nueva, no dejaba de llover en Santiago como si no hubiera mañana, así que practicar fuera de casa no era exactamente una opción. Era invierno, hacía demasiado frío, oscuro y sobre todo MUY lluvioso. Así que busqué la manera de evitar pasear bajo la lluvia sin ningún tipo de idea en mente, no parecía la mejor opción. A pesar de todo, quería practicar mi fotografía y probar cosas nuevas, por eso empecé a leer mucho sobre still life photography y decidí intentar sacar algunas fotos de humo.

Ante todo, volver a recalcar que estaba empezando, que no tenía un trabajo estable, lo cual significa que no tenía un duro, por lo que no tenía luces de estudio, ni flashes, nada más allá de mi cámara. ¡Incluso mi flash de zapata era el de mi abuelo reciclado! A pesar de todo, decidió que esto no iba a pararme y que iba a intentarlo.

Vayamos a lo importante, que es contaros cómo lo hice, que puede que no sean las mejores fotos de humo que hayáis visto, pero estuvo bien practicar un poco y al fin y al cabo, para eso estaba empezando, ¿no?

1. Prepara tu set. En mi caso, usé incienso para el humo y de fondo usé una cartulina negra para que contrastara bien con el humo blanco. La luz es el flexo de mi mesa, para añadir un poquito más de luz que consiga contrastar un poco más el humo.

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2. Elige una velocidad alta para tu cámara y no tengas miedo de subir el ISO, en mi caso yo trabajé con ISO 400 y es probable que en futuras ocasiones lo suba incluso más. También intenté usar el autofocus pero no fue una buena idea, así que estuve enfocando manualmente, lo cual puede ser difícil y al mismo tiempo una gran práctica.

3. Enciende las varillas de incienso y deja que el humo empiece a tomar forma, incluso puedes soplar un poco para que haga formas y prepárate. Ahora, ¡todo lo que tienes que hacer es sacar fotos y pasarlo bien! 

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